VIENTRE PLANO TRAS EL PARTO

VIENTRE FLOJO Y FOFO

La mayoría de las mujeres nos podemos sertir desorientadas y desanimadas ante la apariencia del vientre después de dar a luz.

El vientre tras el parto se vuelve flojo e incluso puede quedar lo suficientemente grande como para suscitar dudas sobre si ya se ha dado a luz.

Para algunas mujeres, el peso extra parece eliminarse rápidamente y sus vientres vuelven a estar en forma y planos rápidamente.

Para otras, el proceso puede tomar muchos meses o incluso años. De todos modos la dieta y el ejercicio pueden ayudar para recuperar la línea.

Es muy importante dar al cuerpo tiempo para recuperarse, de nada sirve ser impaciente ni obsesionarse con volver a tener la misma figura que antes del embarazo.

 

Cada madre es un mundo, las hay que al mes de haber dado a luz ya lucen la misma figura de antes, aunque de verdad, lo mas habitual es tardar entre seis meses y un año y medio. Hay que dar tiempo al cuerpo, ha sufrido importantes cambios durante mas de nueve meses, y no podemos pedirle que vuelva a su forma anterior en un tiempo milagroso.

 

 

Realizar ejercicios intensivos antes de que los músculos abdominales y la zona pélvica estén preparados puede provocar incontinencia y dolor crónico en la espalda, o incluso estiramiento del  musculo abdominal medio.

Como en todas las cosas de la vida, la clave está en la moderación: Empieza a hacer los ejercicios cuando haya pasado un mes después del parto y siempre sin exagerar, la constancia con pequeños ejercicios es la mejor técnica para obtener resultados a corto plazo.

Respiración con el diafragma: tumbada sobre la espalda, con las manos sobre el abdomen, toma aire lentamente y deja tu vientre hinchado como si lo rellenaras con aire. Espira el aire por la boca lentamente y contrae tu estomago hacia tu espina dorsal, el vientre termina en una posición lo mas plana posible.

Kegels: contrae el suelo pélvico como si trataras de retener la orina. Aguanta esta contracción durante 5 segundos. Haz este ejercicio 10 veces seguidas, varias veces al día.

Inclinación pélvica: tumbada en el suelo sobre tu espalda, con las piernas dobladas, presiona la pelvis contra el suelo a la vez que contraes el estomago y espiras el aire lentamente. Intenta llevar tu ombligo hacia tu espalda. Cuenta hasta 5, toma aire lentamente y relaja toda la zona.

 

 

 

 

 

 

 

 Chequea tu postura: de pie y erguida meter la barbilla hacia dentro, de manera que parezca que estires tu cuello. Coloca los hombros hacia abajo y hacia atrás, y saca el pecho hacia afuera. Contrae y aspira tu vientre hacia tu espalda. Contrae la zona pélvica, pero mantén la cadera relajada.

 

 

 

 

 

 Al cabo de haber practicado los anteriores ejercicios durante varias semanas continua incluyendo los siguientes:

Puentes: tumbada sobre tu espalda, con las rodillas dobladas, contrae el vientre hacia la espalda y realizando una contracción del suelo pélvico. Eleva la cadera del suelo. Aguanta durante unos 5 segundos y vuelve a la posición inicial lentamente. Puedes incrementar el nivel de dificultad de este ejercicio colocando los pies más lejos de la espalda. Más adelante puedes incrementar todavía más el nivel de este ejercicio realizándolo con una pierna elevada.

 

 

 

 

 

 

 

 Deslizamiento de talones: tumbada sobre tu espalda, con las rodillas dobladas, contré el vientre al mismo tiempo que inclinas la pelvis. Baja una pierna lentamente al mismo tiempo que mantienes la pelvis inclinada. Puedes aumentar el nivel de dificultad realizándolo con ambas piernas a la vez.

 

 

 

 

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