Colecho, hasta cuando?
Aunque no hay pruebas específicas que lo apoyen, la mayoría de los padres creen que el sueño de los bebes y niños en compañía (el famoso colecho), fomenta la dependencia emocional.
Muchos especialistas defienden el beneficio que reporta el colecho, al facilitar la lactancia materna y reafirmar los lazos emocionales.
En este blog ya hemos repetido muchas veces que dormir junto a tu bebé, regula los patrones de sueño tanto de la madre como del bebé, ayudandote a ser mas sensible a los requerimientos de tu bebé.
Para un bebé, dormir solo es muy estresante. Este hecho lo puede comprobar claramente cualquier padre porque los bebés lloran cuando se les intenta dejar dormir solos.
Los científicos han encontrado niveles mucho más elevados de la hormona del estrés, la cortisona, en bebés que lloran, asi pues resulta facil relacionar el estres y sus consecuencias en los bebes/niños que duermen solos.
Hasta aqui todos de acuerdo, pero hasta cuando?
En nuestra cultura, se espera que los bebes sean autosuficientes y que se las apañen lo antes posible. Asi que el momento en el que se puede ver “adecuado” que un bebe o niño duerma en su propio cuarto puede ser muy diferente en funcion de a la familia que le preguntes.
Yo os puedo contar mi caso, donde Leo estuvo durmiendo junto a nosotros hasta el año y medio aproximadamente. En ese momento lo vimos preparado para dormir en su propio cuarto, y tras comprar una cama para el, he de reconocer que el primer dia que durmio apartado de mi lado lo pase bastante mal.
Fundamentalmente ayudó que Leo ya estaba preparado. Luego estaba el tema de estrenar su propia cama, que a Leo le gustó muchisimo. Desde ese momento en muy pocas ocasiones ha pedido venir a dormir con nostros.
Este verano estuvimos de vacaciones en una casa donde la supuesta habitacion de Leo estaba en un altillo. Despues de la lesion de Leo (rotura de femur) a principios de año no vimos claro que durmiera en un altillo, asi que decidimos retomar el colecho. Yo encantada, porque para mi uno de los mayores placeres que tiene la vida es poder abrazar a mi hijo!
Cuando hemos terminado las vacaciones Leo ha vuelto a su dormitorio y ni una sola vez nos ha pedido volver a dormir con nosotros. Creo importante aportar este dato, para los pesados que repiten hasta cansarse, que si metes en tu cama a tu hijo no se hira hasta los 18 o mas…
Ahora Leo tiene 4 años y casi no recuerdo las noches sin dormir (que las hubo y muchas) hasta que consiguio dormir del tiron. Lo he recordado cuando una madre me ha hablado de la “tecnica” que se ha decidido a probar con su hijo de 4 años para intentar que duerma del tiron.
Se trata de un cuento para dormir que utiliza la seduccion para ayudar a los niños a dormir de un tiron. El cuento narra la historia de un hada de los sueños que deja regalos a los niños que duermen de un tiron. Si el niño se duerme sin despertarse, por la mañana encuentra un regalo. En resumidas cuentas es un libro que aboga por un soborno para que el niño tenga un aliciente y duerman toda la noche. Asi contado parece un poco bruto, pero como me ha contado esta madre hay situaciones extremas que requieren soluciones radicales. Hace poquito que han empezado a usar ese metodo, y de momento les funciona. Otra cosa sera las consecuencias a largo plazo, que las desconozco por completo, pero se me ocurre que van a dejarse la visa en el intento de poder recuperar el sueño!
Un hecho importante y que no hay que olvidar es que todos los niños, tarde o temprano, se separan voluntariamente de la compañia de sus padres y acaban durmiendo de un tiron, es una cuestion de desarrollo madurativo.
Y vosotros, que situacion nocturna teneis?
Una manera estupenda de cargarse la lactancia materna es pretender que un bebe “normal” que se alimenta con leche materna tenga que adecuarse a las graficas de crecimiento de un bebe alimentado con leche de formula.
Todos los pequeños se chupan los dedos y los puños, y no porque les vayan a salir los dientes sino porque es parte de su desarrollo.
Ainssss, si es que no aprendemos!!!
Ultimamente me contagio facilmente de la alegria o tristeza de la gente con la que hablo.


