El misterio del montón de plancha.
- 09.30.09
- Experiencias cotidianas, Todo
Yo debo de tener fantasmas, porque aunque planche y planche el condenado montón de la plancha nunca baja de mi cintura….
Y yo que pensaba que cuando fuera madre, ese gen maravilloso que te convierte en una entregada ama de casa iba a despertar….
Ilusa… pensaba que con el parto, aprendias a cocinar, a planchar y que lo de limpiar no me iba a costar nada de nada.
Como a mi madre, que seguro que no le gusta nada, pero que lo hace todo cantando y le cunde el día que alucino. “Te he hecho unas albondiguicas, que se que le gustan a Mateo” y…” Ya tienes esa camisa del uniforme que no sacabas la mancha, impoluta”
Es mi heroína, y trabaja, y siempre está cantando y sonriendo y no parece cansada. Y su casa brilla como los chorros del oro y no tiene fantasmas que le ponen ropa arrugada en su montón de la plancha.
Eso sí, ahora que lo sufro en carnes propias, que poco debe de dormir, o por lo menos que poco durmió cuando eramos pequeños.
Y siempre estaba la comida, y la ropa y todo perfecto. Con lo que manchan los crios, que Mateo se trae a casa toda la arena del parque y la caca de los perros y el cesped y todo lo que puede pillar pegadico en la ropa.
En fin que creo que es otra generación, que no necesitan realizarse, ni se comen la cabeza con el tipo de crianza ni na de ná.
Han sido MADRES, y lo siguen siendo, que aunque algunas asciendena a abuelas, están pluriempleadas. Por lo menos la mía.




Imaginate si la evolucion sigue asi como seran nuestros hijos!