¿LA ALIMENTACION DE LA MADRE INFLUYE EN EL SEXO DEL BEBE?

Según la doctora Fiona Matthews, autora principal del estudio publicado en Journal Proceedings of the Royal Society Biological Sciences, “Para concebir un hijo varón no hay nada mejor que una dieta rica en calorías y nutrientes, mientras que seguir un régimen antes del embarazo aumenta las probabilidades de traer al mundo una niña”.

Este no es el último “truco de la abuela” sino el resultado de un estudio llevado a cabo por médicos de las universidades británicas de Exeter y Oxford, que por vez primera demuestra que la dieta de la madre está relacionada con el sexo del bebé.

En los últimos 40 años se ha registrado un pequeño pero constante descenso -del orden del uno por 1.000 cada año - en el número de varones nacidos en los países industrializados.

El estudio se llevó a cabo sobre 740 mujeres británicas embarazadas por primera vez que desconocían el sexo de su bebé y a las que se preguntó sobre sus hábitos alimentarios antes y en los inicios del embarazo.

El estudio concluye que aunque son los padres -a través de los espermatozoides, X o Y- los que determinan el sexo del bebé, las madres parecen ser capaces de favorecer, en la formación del gameto, el desarrollo de un sexo o de otro.

Fuente: Efe, El universal 

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Un estudio realizado por Elissa Cameron de la universidad de Pretoria (Sudáfrica) con ratas confirma la relación entre la alimentación de la madre antes del embarazo y el sexo del bebé. Según este estudio el nivel de azúcar seria determinante en la asignación sexual. Los expertos especulan con que se trate de una estrategia evolutiva

El estudio realizado sobre ratones ha demostrado vínculos entre la alimentación ingerida antes del embarazo y el sexo del bebé. La clave, tal como ha publicado New Scientist, está en el azúcar: a más azúcar en sangre más ratones macho.
Así, se ha estudiado la evolución de dos grupos de ratones: a uno se le administraba sustancias para reducir su nivel de azúcar, mientras que el grupo de control se le mantenía con una alimentación normal. El porcentaje de machos nacidos en el primer grupo fue del 41%, mientras que en el grupo de control fue del 53%.

Los expertos trabajan sobre la posibilidad de que se trate de una estrategia evolutiva. En épocas de mala alimentación descendería el nivel de azúcar y es más fácil que nazcan hembras que perpetúen la especie, aunque nazcan débiles. Un macho endeble lo tendría mucho más complicado para reproducirse.

Fuente: New Scientist

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